10 de septiembre de 2026
III Jornadas de la Guerra Civil en Singra (Teruel).
22 de agosto de 2026
Vestigios de la Campaña de Teruel.
Este libro es el resultado de varios años de trabajo de investigación, documentación y recorrido sobre el terreno. Se han visitado numerosos vestigios de la guerra civil española conservados en la provincia de Teruel, contrastando su realidad actual con la información procedente de archivos históricos militares, publicaciones especializadas y otras fuentes documentales. La finalidad de este trabajo es doble. Por un lado, documentar y dar a conocer un patrimonio histórico excepcional que forma parte de la memoria colectiva. Por otro, vincular cada emplazamiento con los hechos históricos que allí tuvieron lugar, ofreciendo una narración rigurosa, objetiva y sustentada en fuentes documentales contrastadas.
El lector encontrará una obra organizada en fichas que reúnen información histórica, fotografías, localización, descripción de los restos conservados y referencias documentales. Un formato que facilita tanto la consulta como la visita sobre el terreno, convirtiendo el libro en una guía para descubrir espacios que, a menudo, permanecen desconocidos pese a su enorme relevancia histórica.
En definitiva, esta publicación no solo invita a recorrer los escenarios de la Campaña de Teruel, sino también a reflexionar sobre la importancia de conservar los vestigios del pasado y de acercarnos a ellos con respeto, rigor y voluntad de conocimiento.
Es el complemento perfecto del libro: La Campaña de Teruel (diciembre 1937 - febrero 1938). La historia completa. (Tercera edición: enero 2026). Donde el lector encontrará una narración detallada de los sucesos y un análisis de la campaña desde el punto de vista militar.
16 de agosto de 2026
Semana Cultural de Báguena, 2026
Su origen templario -y, por lo tanto, el de la misma Báguena- es poco conocido. Los asistentes escucharon con interés como la Orden del Temple apoyó activamente el esfuerzo de los reyes aragoneses para reconquistar la provincia de Teruel y extender la Corona a Mallorca y Valencia.
Más conocida es la gesta de Miguel de Bernabé, trance en el que la historia del castillo alcanza su momento estelar. La estirpe Bernabé dejó varias piedras armeras en las calles de Báguena que se pueden ver hoy en día. El análisis de las mismas, a la luz de la Heráldica, también despertó la curiosidad de los presentes.
7 de julio de 2026
Crème brûlée en Sarrance.
Este año (junio 2026) he vuelto al Camino de Santiago, aunque con algunas variaciones con respecto a salidas anteriores, que hacía en solitario y por España. Esta vez ha sido con la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Zaragoza y por el Chemin de Saint Jacques francés (Vía de Arlés), los últimos ciento treinta kilómetros que desembocan en el puerto de Somport, entrada al Camino Aragonés. Mi ingreso en la Asociación es reciente y sólo había caminado con ellos una jornada antes de esta salida.
Era un grupo de hombres y mujeres no muy numeroso; cohesionado, puesto que la gran mayoría de sus componentes ya habían salido juntos en numerosas ocasiones anteriores, compartían su afición por el Camino, así como años de pertenencia a la Asociación y, por tanto, se conocían bien unos a otros. Pero, también heterogéneo. Algunos se limitaban a caminar pequeñas distancias -no más de diez kilómetros al día- y después visitaban los pueblos del Camino, sus iglesias y edificios históricos, ligados al peregrinaje jacobeo; otros procuraban completar las etapas marcadas, aunque recortando las más largas o penosas. El autobús de apoyo con el que contábamos, lo permitía.
Nos alojamos en un pequeño hotel de carretera en Lons, en las afueras de Pau; sencillo, aunque funcional y que cubría sobradamente las necesidades de un peregrino jacobeo. A partir de ahí, nos desplazábamos con el autobús cada día al punto de partida de la andada. Las cenas, en restaurantes cercanos, nos permitieron degustar no sólo la cocina francesa, sino también la italiana y la portuguesa, que fue la más apreciada y se hizo merecedora de cuatro repeticiones.
Hay que señalar que yo era uno de los más jóvenes y que, en realidad, sólo dos personas completamos el recorrido. Mi compañera peregrina era incansable, siempre quería seguir un poco más; inasequible al desaliento, incluso bajo un sol ardiente y con una temperatura de casi cuarenta grados centígrados. Cuando yo desfallecía, ella mantenía el paso y yo la seguía. Sin su tenacidad yo no habría encontrado la motivación necesaria para completar el recorrido y, seguramente, habría sucumbido a la flexibilidad indulgente del resto de compañeros.
Cada uno de los diecisiete miembros de la expedición teníamos nuestras peculiaridades, nuestra propia mochila de experiencias y circunstancias personales diversas, pero la armonía y el respeto mutuo fueron la tónica durante esos siete días. Uno de ellos destacaba por su apariencia; parecía un personaje de Valle Inclán con su aspecto un tanto estrafalario: barba de legionario, ya cana, y permanente sombrero sobre un pelo, ambos también de color blanco, el sombrero adornado con diversos aditamentos entre los que destaca una pluma multicolor; tres cordones al cuello: una cruz de Santiago de madera, una figura tallada en un gran hueso de aguacate y otra figura chinesca esculpida en hueso, todo ello artesanalmente fabricado por él mismo, al igual que el bastón o gayata que porta permanentemente, para aliviar su cojera -él recorre el Camino en el autobús y se encarga de ir sellando en los distintos lugares las credenciales de peregrino del resto-; para completar esta descripción hay que mencionar los vistosos anillos metálicos que lleva en cada uno de los dedos de sus manos y decir que en contraposición con esa imagen extravagante, sus ideas eran muy claras.
Las caminatas -seis- fueron duras, no ya por el terreno -puro Pirineos en las últimas etapas- sino, principalmente, por el calor asfixiante provocado por una ola de calor extraordinaria que nos abrasó los primeros días. El penúltimo también tuvimos ocasión de mojarnos: dos chubascos mañaneros y una fuerte tormenta vespertina, aunque esa ya no nos pilló caminando.
Hora es, después de contar generalidades, de aclarar el porqué del título. Esa frase fue lo primero que me vino a la mente, surgió en mi cabeza y con ella la necesidad de escribir algo que le diera contexto. Sarrance es un bonito pueblo francés del Chemin de Saint Jacques -sede de un afamado convento-, punto final de la cuarta jornada que iniciamos en Oloron Saint Marie -aunque finalmente decidimos prolongarla cuatro kilómetros más, hasta Pont Suzon-. El grupo de cuatro caminantes que marchábamos en cabeza paramos a comer en una brasserie que, dada la hora ya tardía, tenía la cocina cerrada, pero nos sirvió bebidas y permitió comer en el local lo que llevábamos en las mochilas. Uno de los compañeros, pastelero jacetano jubilado, buen conocedor de la gastronomía dulce de la zona, pidió crèmes brûlée para todos y, además de encomiarlas vivamente, nos invitó. Ni que decir tiene que eran extraordinarias: una crema fría, densa y suave, recubierta de una fina capa de cristal de crujiente de caramelo; pero lo más portentoso fueron sus efectos -al menos, en mi caso-, aparte de la natural recarga energética corporal, hizo desaparecer el dolor que sentía en la rodilla izquierda, como un tirón, probablemente producido por pisar inadecuadamente, a su vez consecuencia de las rozaduras que tenía en el pie. Fue como el quijotesco bálsamo de Fierabrás, aunque en este caso ingerido, no untado, que repuso mis cansadas y un punto doloridas piernas al instante. Y, reconociendo que el hecho es intranscendente en el contexto del conocimiento universal -que debe ocuparse de cuestiones de mayor enjundia-, tampoco quiero que pase desapercibido y, por ello, se me ocurrió escribir estas líneas.
No puedo acabar este texto sin referirme a la última andada: la subida al puerto de Somport -1640 metros- por parte de los cuatro de Sarrance. Fue corta, unos ocho kilómetros tan sólo, debido al poco tiempo disponible, pero intensa: quinientos metros de desnivel. Las previsiones no eran buenas: lluvia -me prestaron un paraguas, por si acaso-, la guía del Camino mencionaba una pendiente muy fuerte, un camino malo, un “pedregal” en el que se perdían las marcas de señalización… El jacetano la había hecho hace años y no recordaba tales dificultades, así es que decidimos acometer la empresa. Efectivamente, no se cumplió ninguno de los siniestros augurios. Muy al contrario, la marcha fue gratificante; un buen camino, perfectamente señalizado que ganaba altura de manera constante. Si hay que citar algún aspecto menos positivo, es que la persistente bruma impidió apreciar la majestuosidad del paisaje en toda su plenitud. A la llegada a Somport, final de esta aventura, experimenté la sensación -repetida en situaciones similares- de satisfacción interior por haber sido capaz de cumplir el plan trazado, un programa que no dejaba de ser exigente y que se hizo más dificultoso debido a la extrema ola de calor que tuvimos que afrontar sobre todo en las primeras jornadas.
Francisco Javier Aguirre Azaña.
Viaje en tren al castillo templario de Ponferrada, 6 de julio de 2026.
4 de junio de 2026
Modelo español de Seguridad Nacional.
Trabajo Fin Master (TFM) desarrollado en la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas (ESFAS) - Universidad Complutense de Madrid (UCM), que he tenido el privilegio de cotutorizar.
El comandante (GC.) D. Pedro Pablo Gómez Moreno, alumno del XXVII Curso de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas (año 2026) examina el modelo español de Seguridad Nacional. El estudio se centra en su evolución desde la Estrategia Española de Seguridad de 2011 hasta la Estrategia de Seguridad Nacional 2021. Igualmente, analiza el marco normativo, las estructuras superiores y especializadas, los mecanismos de coordinación, funcionamiento y gestión de crisis. La investigación se apoya principalmente en un análisis documental, un cuestionario y un análisis DAFO interno con el objetivo de identificar las principales fortalezas y debilidades del sistema. También presenta unas propuestas de líneas de mejora.
4 de febrero de 2026
Nuevo libro publicado.
Mis Caminos de Santiago es una recopilación de los diarios de viaje escritos a lo largo de varias salidas, entre el otoño del año 2018 y la primavera del 2024, para andar el Camino Francés y el Camino Primitivo en su totalidad. Es un libro sin pretensiones, una narración en la que se recogen sucesos, pensamientos, experiencias personales y lugares visitados, e igualmente se incluyen leyendas e historias del Camino. Un relato de lectura fácil y amena, con el que otros caminantes pueden contrastar su propia experiencia, o en el que, aquellos que están pensando echarse al camino, pueden encontrar información provechosa para planificar su viaje.
© Francisco Javier Aguirre Azaña. Febrero 2026.
Son varios los Caminos que confluyen en Santiago, en un arco que transcurre desde el norte y el este hasta el sur: el Inglés, el del Norte, el Primitivo, el Francés, el Portugués, la Vía de la Plata… Todos ellos son “El Camino”, camino recorrido por gentes de todo el mundo desde el siglo IX. Pero, para cada persona que lo recorre, el Camino es único. Este libro recoge el Camino vivido por su autor.
13 de enero de 2026
Insumisión lingüística.
Hace algún tiempo que en mi cabeza da vueltas la idea de poner, negro sobre blanco, en papel, mis pensamientos sobre el uso torticero de la lengua española al que asistimos de un tiempo a esta parte, y ese artículo ha sido el detonante para ello.
Claro que yo no soy un escritor, no ya reconocido como el por muchos años académico de la lengua Pérez-Reverte, sino siquiera conocido –este artículo no será leído por más allá de varias docenas de lectores, a los que agradezco esos minutos de su tiempo que me dedican–. La editorial Planeta jamás me llamará para decirme que el próximo año me corresponde el premio que patrocina, que escriba algo acorde con los tiempos que vivimos y ellos se encargarán del resto. Pero somos muchos, miles o, tal vez, cientos de miles, las personas que nos gusta escribir, simplemente como prurito personal. Y, a los que afecta la situación descrita en el artículo y sus consecuencias, que –adelanto–, en mi opinión, mediatizan nuestra libertad de expresión.
Por ello, no me siento obligado a exponer aquí razones sesudas y experimentadas como las de don Arturo. Las mías son más de andar por casa, más de “soldado de trinchera”, usando una expresión que creo que él aprobaría.
También, la politización del lenguaje promovida por «quienes desde el interés partidista intentan contaminar la lengua o adaptarla a sus intereses» y aceptada mansamente por una mayoría que no quiere verse tildada con alguna de esas etiquetas como facha, reaccionario o negacionista, que convierten a quien la recibe en un moderno apestado, alguien a quien hay que apartar de la sociedad y cuya opinión no cuenta, un paria. El lenguaje inclusivo es el ejemplo paradigmático de lo dicho anteriormente. El galimatías verbal y escrito, las inconsistencias e incoherencias en las que incurren los adeptos a la corrección política serían cómicas si no fuera porque el fondo del asunto tiene muy poca gracia: una auténtica dictadura lingüística.
Igualmente grave me parece que nos hayan privado de nombres españoles como: Gerona, La Coruña, Lérida… ¿Por qué un catalán puede decir Saragossa y un aragonés no puede decir Lérida? Digo españoles y no castellanos porque los andaluces, aragoneses, extremeños, castellanos nuevos y etc. hablamos español, no castellano. La historia ya viene de atrás, el primer gol nos lo colaron con la propia Constitución, donde no se reconoce el español como el idioma de España; algo realmente curioso. También cambiable.
Hemos caído en muchas trampas: el lenguaje no sólo expresa sino que conforma el pensamiento. ¿Por qué las izquierdas son progresistas y las derechas conservadoras/reaccionarias? ¿Por qué el machismo –supremacía del hombre– es malo y el feminismo –supremacía de la mujer– es bueno? ¿No habría que hablar de igualitarismo: el hombre y la mujer en igualdad de derechos y obligaciones? Seguro que el lector avispado encontrará otros ejemplos.
Volviendo al artículo anterior, antes de acabar querría citar también una sentencia que pienso que describe correctamente la situación actual: «una normativa cada vez más laxa, ambigua y contradictoria, que deja al hablante sin referencias firmes, sometido a los vaivenes de las modas»; como ejemplo: el uso opcional de tildes y mayúsculas.
No puedo dejar de mencionar mi experiencia con la correctora ortotipográfica de uno de mis libros, en el que yo mencionaba un nombre toponímico de la provincia de Teruel: el Alto de Celadas, y que ella insistía en que según las normas actuales de la RAE sería el alto de Celadas, porque un alto (punto elevado del terreno) es genérico y sólo Celadas es nombre propio. En fin… aquello me llevó a declararme insumiso lingüístico.
Francisco Javier Aguirre Azaña.
3 de enero de 2026
Nueva edición: La Campaña de Teruel (diciembre 1937-febrero1938). La historia completa.

En esta tercera edición (año 2026) se continúa el proceso de ampliar y corregir las ediciones anteriores con nueva información obtenida por el autor. En particular, se actualiza texto y mapas correspondientes al Asalto de Singra y se revisa el Anexo 2 en lo relativo a cuantías en piezas de artillería en ambos bandos y características de algunas de ellas; pudiéndose afirmar, que a pesar de la imposibilidad de ofrecer números exactos ‒dadas las múltiples divergencias existentes entre las numerosas fuentes consultadas‒, la información ahora presentada es rigurosa y fiel en un porcentaje extremadamente alto y cercano al cien por ciento.
1 de enero de 2026
Año nuevo, misma realidad: La luz de los tiempos.
Un día, casualmente, entré en la página web de la Fundación Extended Arms, presa del aburrimiento más que de la curiosidad. Me llamó la atención porque la página presentaba una estética muy cuidada y atrayente –al menos para mí– y ofrecía una mezcla de contenidos curiosos: historia, filosofía, literatura, cultura y viajes… Cómo es habitual, había que introducir el correo electrónico para acceder a algunos de ellos. No suelo hacerlo, pero, a veces, no hay más remedio si te interesa continuar leyendo. Siempre está la opción de bloquear los correos electrónicos no queridos.
Después, me he preguntado si me topé con esa página realmente por casualidad, si no me estaba esperando, ofreciéndose repetidamente en las búsquedas de Google, buscando el momento apropiado de aparecer y captar mi atención, que aquel día era difusa e indeterminada.
A los pocos días, recibí un correo informando de que la Fundación impartía una conferencia de presentación en la sala de un hotel de mi ciudad y estaba invitado a asistir. No tenía nada mejor que hacer, así es que allí fui. Pocos concurrentes, mujeres y hombres desenvueltos, cada uno peculiar en sus gestos y en su forma de vestir, nada estridente o llamativo, aunque. –decididamente– distinto, fuera de lo ordinario. Pero, todos compartían un aire común, un espíritu de pertenencia a una clase exclusiva, de la que yo no formaba parte. En algunos momentos sentí la sensación de estar asistiendo a una representación teatral.
Quién me cautivó fue el conferenciante, una de esas personas
que te hacen sentir bien. Aún recuerdo la primera impresión que me causó cuando
le conocí: maduro de edad indeterminada y aspecto juvenil. Estatura media, ni
alto ni bajo, y complexión atlética, algo ensanchada por mor de la edad.
Cabello, moreno pero ya con tintes grisáceos, y algún rizo rebelde. Camisa y
corbata combinadas con gusto y chaqueta casual. Su carácter: extrovertido y
dicharachero con todos, pero que en el trato personal te hacía sentir único en
su estima; alguien con quien era fácil establecer un vínculo personal. Su
conferencia fue amena y estimulante, pero no recuerdo que su contenido fuese
sustancial.
Cuando, antes de abandonar el local, me acerqué para saludarle
y agradecerle la invitación, me vi envuelto en la conversación que mantenía con
dos o tres de los asistentes. No sé cómo, él –Lucio– y yo acabamos, pocos
minutos después, tomando un café en la cafetería del hotel, hablando del mundo
y sus moradores. Me preguntó a que me dedicaba y le conté que me encontraba un
poco a la deriva, con más vida por detrás que por delante, sin objetivos,
matando el tiempo con un curso de escritura narrativa. Y entonces, sin ser
consciente de cómo se produjo la transición en la conversación, me encontré
escuchando una propuesta fantástica. Debería haberme levantado e irme, pero no
lo hice. Me atraen demasiado las excentricidades.
La Fundación trabaja con personas como yo, con formación y
experiencia, y también un potencial creativo que la sociedad perdería si no es
encauzado adecuadamente. Mantiene una red de personas que se ayudan unas a
otras y se ocupan de reforzarla. En mi caso, cercano a la jubilación, habría
que prolongar la vida laboral. No es problema, me pueden proporcionar un carnet
de identidad con diez años menos, no es una falsificación, se trata de alterar
–“corregir” fue la palabra empleada– el registro civil y, a partir de ahí,
todos los documentos personales. Mis títulos universitarios, licenciatura y
masters, tampoco parecen el currículo más conveniente para un escritor, porque
lo mejor es que sea escritor, un escritor reconocido, conferenciante, profesor…;
se pueden encontrar universidades de prestigio que realicen convalidaciones
exprés y, de esta manera, pueda mostrar un currículo más coherente con mi
actividad futura. Igualmente, las editoras de renombre publicarán mis textos
–hay escritores mucho más mediocres que obtienen premios importantes y son
considerados el no va más de la cultura, simplemente porque alguien decide
publicar y publicitar su obra–, las universidades, las academias, las
asociaciones de relumbrón me llamarán
para que imparta conferencias, cursos… Los miembros de la red pueden hacer eso
y mucho más. A cambio, yo pasaré a formar parte de esa red, colaboraré con la
Fundación, apoyaré a sus miembros.
Como le sucede a todo el mundo, me encanta que halaguen mi
vanidad. La adulación es la mejor forma de obtener mi simpatía. Así es que
acepté.
Todo ha sido como dijo Lucio. Comencé a vivir una nueva vida:
mis libros publicados por una editorial importante, traducidos a varios
idiomas, vendidos por millones, premios nacionales e internacionales,
conferencias, entrevistas de prensa, radio y televisión, casas en distintas
ciudades europeas y americanas, boda con una artista famosa… Y tan sólo, de vez
en cuando, a requerimiento de Lucio, tuve que prestar algún favor a otras
personas también relevantes socialmente –alguien con una ética más crítica y
coherente que la mía se habría sonrojado en ocasiones–. Él seguía ayudándome,
cuando mi imaginación como escritor se agotaba, me proporcionaba nuevos textos
con los que seguir escribiendo y publicando, impulsaba mi carrera cuando esta
parecía amainar.
Alcancé el hastío. Me convertí en una cascara hueca. He llegado a la conclusión de que yo no soy yo, soy la Galatea de Pigmalión, un mero plagio de la auténtica Afrodita; el amoral Dorian Grey que ocultaba su retrato vil e indigno, representación de su alma auténtica; el Fausto de Goethe. Lucio es mi Mefistófeles.
Y, ahora, Lucio –mi Lucifer– me dice que no hay vuelta atrás, el pacto que hicimos no se puede romper, a no ser que quiera caer a lo más bajo en la consideración social que tanto me preocupa, convertirme en alguien despreciable cuando se conozcan las falsedades de las que me valí, los plagios en mis obras, mi ruindad. Además, me ha asignado un nuevo cometido. Se acercan elecciones nacionales y europeas. Tengo que utilizar mi prestigio para apoyar activamente a aquellos que abogan por una nueva sociedad, igualitarista y uniformizante, sin libertades individuales, desestructurada, con recursos menguantes, sin apego a sus tradiciones y valores seculares, tutelada por una élite plutocrática, de la que, por supuesto, formaremos parte sus promotores. Otros lo hacen. ¿Seré capaz de cumplir mi parte?
31 de octubre de 2025
Noche de Ánimas: Un jubilado afable y escalofriante.
Acabo de asistir al funeral de un amigo, editor y escritor, poeta; sus hijas han recordado sus vivencias infantiles con él y lo han llorado; todos han destacado su bonhomía. Ha sido una ceremonia conmovedora, con música de piano, canciones de un reducido coro y lectura de poemas.
Y yo, desde mi soledad de última fila, con varios años de jubilación a la espalda… o mejor dicho, mi cabeza… ha comenzado a pensar por sí sola. Es algo que sucede últimamente, cada vez con mayor frecuencia. No soy capaz de embridar mi raciocinio y someterlo al cauce de los patrones generalmente aceptados y considerados normales por la sociedad.
Y mi mente pedía explicaciones a… ¿quién?, ¿a un Ser Supremo?, de por qué no me concedió ningún don. Porque yo no soy capaz de tocar un instrumento musical –ni siquiera el más sencillo–, cantar una canción o pintar un cuadro. No tengo el más mínimo sentido de la melodía o el ritmo, ni oído musical, incluso los idiomas se me dan mal; soy incapaz de conjugar los colores o hacer un trazo grácil con el lápiz. Incluso las plantas que cuido con mis manos languidecen y se mueren. Tampoco mi cuerpo, siquiera cuando era joven, destacaba en la práctica deportiva o atlética. Sí que, al parecer, mi cabeza es buena para el razonamiento matemático y científico, pero ¿de qué me ha servido? He desperdiciado mi tiempo en aprender tantas cosas inútiles, al menos para mí, que no he sido capaz de producir nada original. Las lagunas de memoria me impiden aportar los datos que aprendí cuando quiero utilizarlos en las discusiones que, por supuesto, quiero ganar desarmando –y, a poder ser, ridiculizando– los argumentos contrarios de mis interlocutores.
Y, tomando el relevo a esa mente que pide explicaciones a un Dios –a todas luces imperfecto o, al menos, descuidado con sus obras–, mientras camino abandonando el cementerio, yo continuó pensando que en mi funeral no habrá música ni poemas, nadie los asociará a mi persona. Mis hijos no recordarán a un padre afable y cercano, porque no lo fui. Mis amigos asistirán y me recordarán ese día, pero me olvidarán rápidamente porque nunca he sido simpático o gracioso, más bien anodino e insustancial. No habrá viuda, porque mi mujer, la única persona en esta vida que se aproximó a mí, me abandonó después de cuarenta años de matrimonio; siempre me he preguntado porque tardó tanto en darse cuenta de que no merecía la pena desperdiciar un tiempo inmisericordemente menguante con alguien que la hacía infeliz.
Y sé que es tarde para cambiar. Pero, en realidad, no quiero cambiar. He sido capaz de superar mis limitaciones físicas y mentales, y he desarrollado una carrera profesional que muchos considerarían exitosa. Sin embargo, ya nadie se acuerda, no hay reconocimiento ni agradecimiento por los servicios prestados, sólo olvido e indiferencia.
Recuerdo que mi primera víctima fue mi asistenta. Era una mujer laboriosa, venía de no recuerdo que país y quería trabajar, cuanto más mejor, para ganar dinero y sacar adelante a su familia. Era eficiente y yo, de vez en cuando, la recompensaba con alguna gratificación extraordinaria; además, no quería que se fuera con alguien que le pagase más. Cuando sisaba alguna moneda de las que yo siempre dejo en el mueble de la entrada, yo me hacía el tonto, no me importaba. Pero había un detalle que no soportaba: se bebía mi yogur líquido; después de hacer la limpieza y ordenar la cocina, abría la puerta del frigorífico y se echaba un trago rápido, ávido, largo, de la botella blanca que nunca faltaba, pero cuyo contenido disminuía a un ritmo más rápido del que yo tenía establecido como adecuado, porque una botella tiene que durar tres días exactos.
Así es que comencé a pergeñar un plan, estudié las alternativas, pros y contras de cada opción; una vez establecida la línea de acción estudié la mejor forma de ejecutarla. Es sorprendente lo útil que puede ser Google y ChatGPT para preparar un asesinato. Me decidí por el matarratas, uno con sabor afrutado me pareció el más idóneo para mezclarlo con el yogur líquido.
En vista del éxito obtenido en esa primera operación, mi cabeza me animaba a buscar otro objetivo, un nuevo reto, otro problema a plantear y resolver. Como ya he dicho, creo que va por libre, divaga, y no puedo –tal vez es que realmente no quiero– someterla al estrecho margen de actuación que está socialmente admitido. Los recuerdos de los casos posteriores se difuminan un poco en mi memoria, tendría que hacer un esfuerzo mental para ponerlos en orden y no tengo ganas, en este momento, de hacerlo.
Sí que recuerdo perfectamente mi último caso, del que estoy particularmente orgulloso. Era un joven, vecino del portal, buen mozo, atlético, simpático y educado; siempre me saludaba alegremente y me cedía el paso, yo se lo agradecía cordialmente. Era todo lo que yo no soy ni he sido nunca. Tenía una moto y, los fines de semana, le gustaba salir a la carretera en ella, habitualmente acompañado por su novia, una guapa muchacha. Tuve que aprender mecánica; en esta ocasión YouTube me resultó muy útil. Después, no fue complicado manipular los frenos durante la noche, en el garaje. No hay cámaras. Nadie baja a esas horas. La prensa local dio la noticia: exceso de velocidad, un problema mecánico, el joven que viajaba sólo muerto. Me sentí aliviado al saber que no iba con su novia ¡no soy un monstruo! De nuevo, una mala acción castigada: no se debe sobrepasar el límite de velocidad, es peligroso.
© Francisco Javier Aguirre Azaña
3 de octubre de 2025
Sorpresa en la Catedral de Tarazona.
Cuando hace unos días tuve la ocasión de visitar la Catedral de Tarazona (Zaragoza) me llevé una gran sorpresa. Allá por el año 2021 publiqué un libro titulado Tratado sobre sibilas y en aquel momento fui incapaz de encontrar iconografía sibilina en Aragón, ya sea en edificios religiosos o civiles. Las sibilas más próximas se encuentran en la sacristía de la Catedral de Calahorra (La Rioja). Y, hete aquí que Tarazona cuenta con un grupo de sibilas pintado en la bóveda de la capilla mayor de su catedral.
La Catedral de Tarazona estuvo cerrada durante tres décadas debido a los graves problemas estructurales que presentaba. Después de varios años de restauración fue abierta al público en abril de 2011 y hoy es conocida como la Capilla Sixtina del Renacimiento Aragonés, por su decoración mural renacentista inspirada en la Capilla Sixtina del Vaticano pintada por Miguel Ángel.
Alonso González la renovó a mediados del siglo XVI, adoptando la estética renacentista y pintando profetas, patriarcas y otros personajes del Antiguo Testamento, y también sibilas paganas. Están Adán y Eva, el arcángel Rafael y Tobías, Baco, David y Hércules, Apolo y Venus, Dido y Eneas... No hay ninguna otra catedral que tenga representadas figuras humanas con una desnudez tan elocuente. El artista realizó las imágenes del cimborrio entre 1546 y 1549 y las de las bóvedas de la capilla mayor, entre 1562 y 1563. En la bóveda de la capilla mayor, situada sobre el lugar destinado a la celebración diaria de la eucaristía, hay un total de 25 espacios. Los 16 espacios entre las diagonales y los terceletes se rellenaron con figuras de sibilas, profetisas y adivinadoras del mundo clásico asociadas al anuncio a los paganos de la venida del Salvador.
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| Bóveda de la capilla mayor con sibilas. Catedral de Tarazona. |
También es sorprendente como han llegado hasta nuestros días. El Concilio de Trento que, con interrupciones, se celebró entre 1545 y 1563 aprobó un Decreto sobre las imágenes, en el que se establecían las características que debían tener las imágenes y la función que debían cumplir. Las sibilas de hermosos pechos desnudos que había pintado Alonso González estaban absolutamente fuera de lugar y en toda Europa cayeron súbitamente en desuso y se acabaron prohibiendo. En 1547 había sido nombrado obispo de Tarazona Juan González de Munébrega, hombre cultísimo y con otros cargos en la Iglesia, quien intentó aplicar las disposiciones de Trento, pero sobre todo se empeñó en el sometimiento de los canónigos a su autoridad. Se enfrentó totalmente con el Cabildo (acabó excomulgando a varios de sus miembros) y, mientras se libraba esa batalla, las pinturas siguieron allá arriba. No fue hasta el siglo XIX cuando, por razones meramente estéticas, se renovó la catedral y se cubrió buena parte de las pinturas, ocultándolas con enlucidos. Descubiertas en 2004, fueron recuperadas y son las que podemos ver ahora.
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| Sibilas. |
Naturalmente, este descubrimiento me ha obligado a actualizar el Tratado sobre sibilas, para incluir las de la Catedral de Tarazona, y aprovechando esta circunstancia, la edición actualizada también recoge nuevos detalles y fotografías de las catedrales de Pisa (Italia), Ulm (Alemania), Zamora, Auch (Francia), Salamanca, Murcia, Calahorra (La Rioja) e Iglesia de Santa María sopra Minerva (Roma) y Sacra Capilla El Salvador de Úbeda (Jaén). El libro ya está disponible en Amazon.
21 de septiembre de 2025
II Jornadas Recreación Guerra Civil en Singra
II Jornadas de recreación de la Guerra Civil en Singra (Teruel).
6 de septiembre de 2025
Recordando a Bécquer en el Monasterio de Veruela
Gustavo Adolfo Bécquer en una de sus Cartas desde mi celda, titulada La Virgen de Veruela, recoge la leyenda del origen del Monasterio de Veruela, en una de cuyas celdas la escribió.
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| Monasterio de Veruela |
Bécquer nos sitúa en el lugar y en el tiempo de esta manera: «En el valle de Veruela, y como a una media hora de distancia de su famoso monasterio, hay, al fin de una larga alameda de chopos que se extiende por la falda del monte, un grueso pilar de argamasa y ladrillo. En la mitad más alta de este pilar, cubierto ya de musgo, merced a la continuada acción de las lluvias, se ve una especie de nicho, que en su tiempo debió contener una imagen, y sobre el cónico chapitel que lo remata, el asta de hierro de una cruz cuyos brazos han desaparecido. Un arroyo de agua cristalina corre allí con un ruido apacible, medio oculto entre el espeso festón de juncos y lirios blancos que dibuja sus orillas, y en el verano, las ramas de los chopos, agitadas por el aire que continuamente sopla de la parte del Moncayo, dan a la vez música y sombra. Llaman a este sitio La Aparecida, porque en él tuvo lugar, hará próximamente unos siete siglos, el suceso que dio origen a la fundación del célebre monasterio de la Orden del Císter, conocido con el nombre de Santa María de Veruela».
Temiendo por su vida, imploró la protección de la Virgen María, quien atendiendo a sus ruegos se le apareció, le protegió del temporal y le hizo entrega de una pequeña imagen suya depositada sobre una encina. A cambio de su auxilio, la Virgen María encomendó a Don Pedro levantar en el mismo lugar un monasterio a Ella dedicado.
Hacia el final del relato Bécquer nos dice: «Yo oí por primera vez referir la historia que a mi vez he contado, al pie del humilde pilar que la recuerda, y antes de haber visto el monasterio, que ocultaban aún a mis ojos las altas alamedas de árboles, entre cuyas copas se esconden sus puntiagudas torres».
17 de agosto de 2025
Presentaciones del libro «Báguena, cuna de personajes históricos».
27 de junio de 2025
Nuevo sitio web: La Orden del Temple.
Este nuevo sitio web es un proyecto personal que tiene por objeto recopilar información relevante, fidedigna y rigurosa, desde una perspectiva histórica, sobre esta fascinante Orden Militar que continúa despertando interés después de transcurridos más de siete siglos desde su desaparición.
La Orden del Temple en el Camino de Santiago.
El Camino de Santiago y la Orden del Temple están intrínsecamente ligados, ya que los Templarios desempeñaron un papel importante en el desarrollo y la protección de la ruta jacobea durante los siglos XII y XIII. Los Templarios construyeron sus propios santuarios en las encomiendas del Camino, así como infraestructuras clave, tales como hospitales, albergues y castillos a lo largo del Camino. Además de patrullar las rutas para garantizar la seguridad de los peregrinos frente a bandidos y asaltantes. No solo brindaron seguridad física a los peregrinos, sino que también contribuyeron a la expansión y desarrollo de la ruta, consolidándola como un importante centro de intercambio cultural y espiritual.
Los Templarios, con su influencia y recursos, ayudaron a promover y difundir la devoción a Santiago, convirtiendo el Camino en un destino cada vez más popular y significativo. Por tanto, la presencia templaria en el Camino de Santiago fue fundamental para su desarrollo y consolidación como una de las rutas de peregrinación más importantes de la historia, tanto por su papel en la protección de los peregrinos como por su contribución a la construcción de la infraestructura necesaria para facilitar el viaje.
1. Ermita de Santa María de Eunate (Muruzábal, Navarra).

2. Iglesia del Crucifijo (Puente la Reina, Navarra).
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En Puente la Reina podemos encontrar esta iglesia que data de finales del siglo XII y que fue fundada por la Orden de los Caballeros Templarios bajo el nombre de Santa María de los Huertos. Alfonso I el Batallador fundó esta villa junto al puente sobre el Arga, puente que un siglo antes patrocinara la reina Doña Mayor (o quizá su nuera la reina Estefanía) y que da nombre a la villa. La iglesia acoge, en su interior, la Virgen con Niño (siglo XII) y guarda un misterioso crucifijo de grandes dimensiones y con forma de Y que es considerado una de las mejores obras de la imaginería gótica que se conservan en España.
Su ubicación estratégica, en la entrada del Camino a Puente la Reina, convirtió al templo en un lugar de gran importancia tanto para la vida religiosa como para la protección de los peregrinos. Los Templarios, con su misión de salvaguardar a los viajeros, se establecieron en este lugar para proporcionar un refugio seguro y un espacio de culto.
3. Iglesia del Santo Sepulcro (Torres del Río, Navarra).
Existen varios documentos que vinculan a esta iglesia con la Orden, sumados a otros descubrimientos como cuerpos enterrados en las cercanías de la iglesia que lucían la vestimenta típica templaria.
La Iglesia del Santo Sepulcro, es la culminación del octógono perfecto de los Templarios en el Camino de Santiago. La Iglesia de Santo Sepulcro de Torres del Río o de Sansol, también así denominado por el cercano cerro de ese nombre, sigue en su planta el infrecuente patrón octogonal ya visto en la de Eunate. Ambos edificios comparten formas muy similares, aunque aquí falta la galería de arcos de Eunate, a modo de claustro octogonal.
4. Iglesia de San Juan (Castrojeriz, Burgos).
5. Iglesia de Santa María de la Blanca (Villalcázar de Sirga, Palencia).
La Iglesia de Santa María la Blanca fue un santuario para la devoción de María, Madre de Jesucristo, que tuvo una época de gran esplendor entre los siglos XIII y XVI, debido a la protección de la Corona de Castilla, entre los que se encontraban los reyes Alfonso X el Sabio y su hijo Sancho IV.
6. Terradillos de los Templarios (Palencia).
7. Iglesia Parroquial de Rabanal del Camino (Maragatería, León).
8. El Castillo de Ponferrada (Bierzo, León).
9. Castillo de Sarracín (Vega de Valcarce, Bierzo, León).
© Francisco Javier Aguirre Azaña, junio
2025.
































